El precio abre la puerta, no la cierra
Después de la lista de planes y la inscripción, el mismo nodo invita a conocer el gimnasio con una clase de prueba. El precio deja de ser el final de la conversación.
La conversación de un gimnasio casi siempre empieza en el precio. La plantilla contesta el precio y, en el mismo mensaje, ofrece la clase de prueba: es el paso que convierte una consulta en una visita.
Copiado tal cual del flujo que corre el motor. No es un ejemplo: es lo que se instala. La plantilla viene escrita en español, el idioma de nuestro soporte en Paraguay y Ecuador.

Después de la lista de planes y la inscripción, el mismo nodo invita a conocer el gimnasio con una clase de prueba. El precio deja de ser el final de la conversación.
Los dos trámites tienen su rama y sus condiciones escritas. Esconder la baja no retiene a nadie: enoja a alguien que ya se iba y lo cuenta.
Con el gimnasio cerrado el flujo guarda la solicitud con el teléfono del interesado, para llamarlo al otro día. La intención no se pierde de noche.
Hola, ¿puedo ir a conocer el gimnasio?
Claro. Te agendamos una clase de prueba con un profesor. Tenemos mañana 15:30 o 17:00. ¿Cuál te queda mejor?
17:00
Listo, te reservo mañana a las 17:00. Para dejarlo confirmado necesitamos la seña. Te paso el enlace de pago.
Ya pagué, te mando la captura
Recibí tu comprobante y quedó adjunto a tu ficha. Lo verifica una persona y te confirmo por aquí. Tu horario queda reservado mientras tanto.
Plantilla probada conversando, no solo validada.